SADO, LA CEREMONIA DEL TÉ

SADO, LA CEREMONIA DEL TÉ

La ceremonia del té es un ritual que rige la cultura nipona. No se puede pensar en esta ceremonia como únicamente un ritual que consiste en la preparación y ofrecimiento de té verde en polvo. Es mucho más que eso, se trata de una forma de entender la vida. Hay japoneses que se pasan toda su vida perfeccionando el arte del té y su maestría implica no sólo el poder elaborar el té de forma correcta sino que aquél que desee convertirse en un experto deberá aprender otras disciplinas. En mi artículo titulado, “Sado, el camino del té” hablé sobre el origen de la ceremonia y sobre su filosofía. Hoy me gustaría dedicar me artículo al desarrollo de esta ceremonia milenaria.

La ceremonia del té se trata de un ritual en el que el anfitrión se esfuerza para que todos sus invitados disfruten a nivel físico y mental rodeados de una atmósfera de paz. De ahí que una casa de té, también conocida como chashitsu (ちゃしつ), se componga de diferentes espacios bien diferenciados en los que los asistentes, antes de entrar en el salón donde se va a desarrollar la ceremonia, deben pasar por un camino rodeado de naturaleza y belleza. El camino tiene como elementos comunes musgo, piedra, bambú y arena y en uno de los espacios se coloca una cuerda atada que indica el límite entre el mundo material y el mundo espiritual que los invitados no pueden sobrepasar.

Al lado del salón hay una fuente para que los asistentes puedan lavarse las manos y la garganta. He empleado el verbo “poder” pero para ser más exactos es mejor utilizar el verbo “deber” dado que antes de entrar en el salón de té es necesario purificar  las manos y la boca. Una vez purificados los asistentes acceden al chashitsu donde tendrá lugar la ceremonia a través de una entrada baja que les indica que en el salón todos son iguales. Cuando los invitados entren en el salón deben concentrarse exclusivamente en sus elementos decorativos. Es muy normal que el salón de té tenga colgado un poema o un pergamino con shodo (しょどう) (caligrafía japonesa) y en ocasiones, los pergaminos también combinan caligrafía con flores para conseguir esa conexión con la naturaleza.

La ceremonia del té ya empieza con ese paseo por el jardín. En un primer momento el anfitrión procede a limpiar el recipiente del té, la cucharita y el tazón como acto de purificación.  Para ello se sirve de movimientos rítmicos para de este modo conseguir que sus invitados se relajen y así puedan concentrarse exclusivamente en el acto de la ceremonia. Es importante que los asistentes logren apartar de su mente las preocupaciones mundanales para de este modo disfrutar al máximo de la ceremonia. En primer lugar se servirá el koi-cha (こいちゃ), un té espeso y durante su preparación se debe de permanecer en silencio.

Antes de proceder a beber el té, el anfitrión servirá a los invitados un dulce que se trata de un postre típico de Japón y suele estar relleno de judías rojas y azúcar. Es importante comer primero el dulce teniendo en cuenta que no se puede morder para partirlo. Si se quiere partir el pstre en trozos más pequeños es mejor utilizar los utensilios disponibles en el salón. Pensad que es de mala educación partir la comida con los dientes. A continuación, el anfitrión pasará el tazón con koi-cha al primer invitado que será el de mayor rango.

El anfitrión ofrecerá la taza con el diseño más bonito orientado hacia el invitado. Seguidamente los invitados, que estarán sentados de mayor a menor jerarquía, se pasarán uno a uno el tazón. El invitado cogerá la taza con la mano derecha colocando la mano izquierda en su base y la colocará entre él y el siguiente invitado para seguidamente realizar una reverencia al anfitrión inclinando la cabeza a modo de agradecimiento. Antes de beber debe girar el tazón en el sentido de las agujas del reloj dos veces y tomar un pequeño sorbo. Una vez probado el té colocará el tazón sobre la estera para acto seguido sacar una toalla de papel que llevará guardada en el interior de su kimono con el fin de limpiar la zona donde ha apoyado sus labios.

Cuando haya limpiado el tazón debe guardar de nuevo la toalla en el interior de su kimono,  volver a coger el tazón con la mano derecha apoyando su mano izquierda en la base y darle la vuelta  dos veces en el sentido contrario a las agujas del reloj para de este modo colocarlo en la posición original. En este momento, el invitado ya podrá pasarlo al siguiente asistente realizando una reverencia y así sucesivamente hasta que todos los presentes hayan probado el koi-cha. Ahora da comienzo la siguiente fase de la ceremonia: la preparación del usu-cha (うすちゃ), un té más ligero y con más espuma.

El anfitrión añade más carbón vegetal al fuego y  sirve dulces secos japoneses. Durante la preparación del usu-cha los invitados pueden hablar siempre y cuando centren su conversación en los utensilios, el té y la decoración del salón. En esta ocasión el té se sirve de forma individual y cada asistente deberá colocar su tazón entre él y el siguiente invitado realizando una ligera reverencia a modo de disculpa por beber primero. Una vez probado el té se colocará el tazón delante de las rodillas y se dará las gracias al anfitrión. El tazón lo entregará el anfitrión con la parte más bonita orientada al invitado por lo que es importante que éste lo gire dos veces en el sentido de las agujas del reloj para así no beber de la parte frontal del mismo.

Cuando el invitado se haya bebido todo el té limpiará la parte que ha tocado con sus labios usando los dedos pulgar e índice y girará dos veces el tazón en el sentido contrario a las agujas del reloj para que la parte frontal quede de nuevo frente al maestro del té. Antes de depositar el tazón en el tatami, el invitado apoyará sus codos sobre las rodillas y levantará la taza ligeramente para poder admirar su belleza. Como ya sabéis, es importante demostrar un conocimiento de la cultura nipona y por eso me gustaría añadir que tanto en el primero como en el segundo té cuando quede un culito en la taza el invitado deberá de sorber ese resto. Al hacerlo se estará elogiando al anfitrión.

Como podéis comprobar la ceremonia del té es todo un arte cuyo dominio requiere de muchos años de estudio y práctica. Se trata de un largo camino en el que el aprendiz debe convertirse en experto en la elaboración de té completando su aprendizaje con el estudio de otras disciplinas y al mismo tiempo  debe desarrollar la capacidad de captar las necesidades de sus invitados. La cantidad de conocimientos y habilidades que se deben adquirir para convertirse en maestro del té implica que muchos japoneses se pasen toda su vida perfeccionando su conocimiento. Si tenéis la oportunidad de asistir a una ceremonia de té no lo dudéis y preparaos para disfrutar de una atmósfera de relajación y fusión con la naturaleza.

 

 

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